Es el ángulo de ataque que se genera cuando se alcanza el máximo coeficiente de sustentación. Por debajo, en tanto que el ángulo de ataque crítico va cayendo, el coeficiente de sustentación también. Al contrario ocurre por encima, donde el ángulo de ataque crítico va creciendo, y por ende, el aire fluye con menos suavidad sobre la superficie superior del perfil aerodinámico y empieza a separarse de la superficie superior.
Cuando se supera el ángulo de ataque crítico, se dice que el avión ha entrado en pérdida. La velocidad del aire a la que la aeronave entra en pérdida es distinta dependiendo de factores como el centro de gravedad o el peso del avión, estando el ángulo entre los 15º y los 18º en la mayoría de aeronaves. Algunas de estas tienen incorporadas un ordenador de vuelo que impide de forma automática que el avión continúe aumentando el ángulo de ataque cuando se alcanza su máximo, incluso si hay intervención del piloto.
En las operaciones de aterrizaje y despegues en pistas cortas o en portaaviones, los aviones pueden estar equipados con el indicador de ángulo de ataque o indicadores de reserva de sustentación, que miden directamente el ángulo de ataque o el potencial de sustentación del ala, ayudando a los pilotos a volar próximos al punto de entrada en pérdida con la mayor precisión posible. Las operaciones STOL necesitan que el avión pueda operar cerca del ángulo de ataque crítico en los aterrizajes y con el mejor ángulo de ascenso en los despegues, y gracias a los indicadores de ángulo de ataque, los pilotos pueden obtener el máximo rendimiento de la aeronave.
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