Fue un vuelo que cubría la ruta entre el Aeropuerto Teniente Jorge Henrich Arauz (Trinidad) y el Aeropuerto de Riberalta, ambos aeropuertos en Bolivia, el 3 de noviembre de 2013. La aeronave implicada en el accidente era un Fairchild Swearingen SA-227AC Metro III.
Durante la aproximación, el controlador aéreo autorizó para aterrizar en la pista 32, para luego cambiarla para aterrizar en círculos por la pista 14, con unas condiciones meteorológicas algo adversas de 13 km/h de viento y 3 km de visibilidad. Una hora después del despegue, el controlador informó a los pilotos como alternativa para aterrizar el Aeropuerto de Guayaramerín a casi 100 km de distancia, debido a la neblina y el mal tiempo. A pesar de ello, el capitán decidió continuar con la aproximación: con un fuerte viento cruzado, el avión al tocar tierra giró a la derecha, colisionando contra el terreno e incendiándose, arrastrándose hasta salir de la pista, terminando en un campo cercano al aeropuerto. Fallecieron 8 de las 18 personas a bordo.
En la grabadora de voz de cabina, los investigadores pudieron escuchar que la copiloto diciendo que había una nube negra de agua en la cabecera de pista que no dejaba ver. Sin embargo, lo que realmente hizo caer a la aeronave fue un vierto cortante de atrás, perdiendo al momento la sustentación y altura. También se culparon a las distintas autoridades locales y nacionales por la falta de dotación de un camión de bomberos y equipamiento ante estas situaciones, en el aeropuerto de una ciudad de más de 100.000 habitantes, que habría podido salvar más vidas.