Era un vuelo que iba desde el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez (Santiago de Chile) y el Aeródromo Robinson Crusoe (San Juan Bautista, archipiélago de Juan Fernández), ambos aeropuertos en Chile, el 2 de septiembre de 2011. La aeronave accidentada fue un CASA C-212 Aviocar.
El vuelo estaba destinado para apoyar las labores de reconstrucción debido al terremoto que azotó al país un año antes. Tras 3 horas de vuelo, y con pésimas condiciones meteorológicas con vientos muy fuertes, el avión estaba enfilado para aterrizar en el aeródromo, sin embargo, tuvo que remontar vuelo y al no poder regresar al continente por falta de combustible, a los pilotos no les quedaron más remedio que intentarlo de nuevo. En el segundo intento las cosas salieron igual, teniendo que realizar un tercer intento con un resultado no deseado. En el tercer intento tras otro go around, realizó un semicírculo y en el que comenzaba a perder altura poco a poco. Los pilotos decidieron volar entre el canal de 1,6 km entre la isla Santa Clara y Robinson Crusoe en vez de hacerlo por fuera de la isla de Santa Clara que era la opción recomendable, ya que en el canal se generan fuertes vórtices de vientos a nivel del mar. Al intentar efectuar un giro a la izquierda, un fuerte viento de cola afectó al avión, el cual empezó a invertir su eje sin poder recuperar su posición debido a la muy baja altitud a la que volaba. Finalmente, la aeronave terminó por estrellarse en el océano cerca de la costa, falleciendo al instante las 21 personas a bordo.
La posterior investigación que finalizó un año después del accidente, determinó que ese viento de cola fue el determinante del final del vuelo. También se destacaron los errores en la planificación del vuelo, pues entre otras cosas la aeronave iba con sobrepeso, y en la operación del avión frente a velocidades de viento que superaban los límites que el fabricante establecía.
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