Era un vuelo chárter que cubría la ruta entre el Aeropuerto de la Universidad de Ohio y el Aeropuerto de Naples, ambos aeropuertos en Estados Unidos, el 9 de febrero de 2024. La aeronave protagonista del accidente fue un Bombardier Challenger 604.
En el momento en el que el jet estaba en la senda de aproximación al aeropuerto de destino, los pilotos comunicaron a la torre de control que inesperadamente los dos motores habían fallado, y que no podrían llegar a aterrizar en la pista. Entonces, los pilotos decidieron aterrizar de emergencia en una interestatal cercana, donde la aeronave tocó el asfalto pero colisionando con dos vehículos, incendiándose el jet y terminando por detenerse contra un muro de hormigón en el costado de los carriles. Fallecieron los dos pilotos, sobreviviendo la azafata y los dos pasajeros, y con los conductores de los vehículos con heridas leves.
El informe final subrayó que la causa más probable del accidente fue debido a la corrosión de los componentes del sistema de geometría variable de los dos motores, provocando paradas casi simultáneas del compresor rotativo por debajo del ralentí, que fue lo que causó la pérdida de empuje. También se reveló que el avión solía estar estacionado en condiciones de aire salino, y veinticinco días antes del accidente, ambos motores presentaban un problema de encendido irregular, a acelerarse más lentamente de la cuenta. Debido a esto, iban a ser revisados los componentes del sistema de geometría variable, sin embargo, como al día siguiente arrancaron con normalidad, no se realizó la comprobación y siguió volando el jet, por no pudiendo ser detectada la corrosión.
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