Fue un vuelo de pasajeros que cubría la ruta entre el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez (Lima) y el Aeropuerto Internacional Capitán FAP David Abensur-Rengifo (Pucallpa), ambos aeropuertos en Perú, el 23 de agosto de 2005. El avión accidentado era un Boeing 737-244.
A la hora del almuerzo, despegó la aeronave para un vuelo de casi 1h de duración. En el transcurso de la aproximación al aeropuerto de destino, las condiciones meteorológicas empeoraron considerablemente, impidiendo la aproximación visual, aunque los pilotos continuaron con el proceso de aterrizaje. De repente, el avión entró en una granizada que impidió a los pilotos conocer su situación geográfica visual: desconocían si iban a la altura y rumbo correcto pese a los instrumentos de vuelo. No pudieron abortar con éxito el aterrizaje, terminando la aeronave por estrellarse en la jungla, a 5 km de la pista del aeropuerto. Fallecieron 40 de las 98 personas a bordo.
La investigación no fue fácil, pues después del accidente, rápidamente llegaron saqueadores para robar elementos del avión como chatarra. Se logró la devolución del registrador de datos de vuelo, el cual no arrojó información de algún fallo mecánico. Como causa del fatal destino del vuelo fue una serie de errores de los pilotos, por no seguir los procedimientos estándares en condiciones climáticas adversas sin tener en cuenta los datos de los instrumentos de vuelo, que no notaron el veloz descenso del aparato. Fue uno de los peores accidentes aéreos en ese año.
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